Por Mónica Oporto
Tantas mujeres y tantos hombres anónimos para la historia todavÃa hoy, algunos lograron dar su testimonio y compartirlo, otros quizá no. Si algunos han muerto, aun nos quedan muchos que van dejando sus vivencias a partir de aquel año 55 en que desorganizadamente primero y luego con cierta organicidad se lograba dar forma a un movimiento de resistencia al antipueblo. Los años más duros indudablemente fueron los del gobierno de Aramburu, pero de gran entrega por parte de los compañeros que comenzaban a organizarse, a reconocerse en silencio -en aquel silencio del 4161 aplicado a partir del 9 de marzo de 1956- demostrando que ESTABAN AHI, que no los habÃan vencido ni torcÃan su voluntad.
Otro hito de extrema dureza contra estos compañeros en resistencia fueron los años de Frondizi con la aplicación del Plan CON.INT.ES.
Cada compañero fue, en sÃ, una unidad de resistencia. Escribieron la historia y mantuvieron un legado.
Elegà algunas historias de la resistencia, sabiendo que hay mucho más por investigar, por escribir porque es necesario guardar esa memoria.
"Manuel Vigo ...narra sus experiencias de un año en la resistencia hasta caer preso, nombra a MarÃa Elena Márquez (maestra), a Delia Vennini, a Alicia Terrari, a Juana Améndola, a Haydée Longoni, a Nefer ROsello, a Elvira Bazán. Estas mujeres trabajaban en la Capital Federal. Vigo, que habÃa formado los ´Comandos Coronel Perón´ en 1956, traza la semblanza de algunas combatientes del pueblo peronista que valen como ejemplo de tantas otras: Porota, a quien me referà someramente, fue lamás eficaz de las colaboradoras entre todas las abnegadas mujeres con quienes trabajé en Buenos aires. No obstante los apremios económicos porque atravesaba su familia (Porota habÃa quedado cesante en su cargo de maestra), trabajó sin descanso en la organización con una entrega sin lÃmites.
Actuó a mi lado sin cejar un solo instante, ni poner horario, hasta que cayó detenida. ServÃa de enlace y llevaba en la memoria toda la organización de los comandos. Jamás conocà otra person que como ella me contestase al instante qué colectivo, ómnibus o tranvÃa habÃa que tomar para llegar a determinado punto de la ciudad o del Gran Buenos Aires (Vigo venÃa de Santa Fe). Su discreción, responsabilidad en el trabajo, actividad y reserva, corrÃan parejos con su fe peronista. Pocas veces encontré una mujer que como ella, reuniera tantas condiciones e hiciera menos ostentación de sus valores. ... A muchas mujeres se les habÃan confiado tareas especiales, como obtener medios de movilidad, casas para reuniones clandestinas que se hacÃan por centenares cada dÃa, alojamiento para los dirigentes perseguidos o que debÃan pasar a la clandestinidad, recursos, etc. ServÃan también de enlace y para diversas otras tareas. Tareas a simple vista sencillas, pero que exigÃan mucha dedicación y solÃan ser las más penosas ... El trabajo de las mujeres fue adelantando rápidamente y a medida que crecÃan en extensión, las instruÃamos polÃticamente, pues no las utilizábamos en forma mecánica, sino que en cada reunión donde se planteaban los trabajos y se daban los correspondientes informes sobre la situación polÃtica y los problemas del momento, tenÃamos por norma obligar a que cada compañera dijese algunas palabras a fin de que fuesen perdiendo el temor y concluir con la práctica, tan común, de que unos pocos lleven la voz cantante y los demás se limiten a escuchar y obedecer. De este modo fueron surgiendo cuadros que al cabo de un tiempo pasaron a ocupar cargos de mayor responsabilidad, transformándose algunas en auténticas dirigentes. Compañeras que al principio no abrÃan la boca y habÃa que arrancarles la palabra con tirabuzón se revelaron después como cuadros excelentes".
La acción polÃtica femenina en esta etapa llegó a tomar formas francamente insólitas, como la de retar a duelo a algún gorila desmadrado, adoptando armas del campo enemigo para devolver agresiones Hubo dos casos que fueron muy comentados. Uno ocurrió en la provincia de Jujuy, nada menos que en la Cámara de Diputados provincial. Fue en 1959. Un representante de la UCRI, partido que habÃa ganado las elecciones gracias a los votos peronistas, "Ofendió en su moral" a la diputada Teresa Mesquida, electa por el Partido Laborista Federal ...La diputada Mesquida cruzó el recinto y quitándose su guante de cabretilla negra, golpeó al ofensor en ambas mejillas. Luego le envió a sus padrinos dándole la ventaja de elegir las armas. Reunidos los padrinos y de acuerdo con el código de honor caballeresco, determinaron que Teresa no podÃa batirse por sÃ, sino que debÃa asumir su representación un pariente de sangre de sexo masculino. Le tocó la responsabilidad a un anciano tÃo. Entonces el diputado de la UCRI, abrumado ante el escándalo promovido, retrocede, pide trabajosamente la palabra en la Cámara y se retracta de lo dicho, disculpándose. Ante las preguntas del periodismo curioso por saber cómo habÃa adoptado tan extemporánea actitud, Teresa Mesquida respondió que no los habÃa hecho ´por mi honor sino por la lealtad hacia la investidura que le pueblo me otorgó".
seguiremos con otras historias.

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